Queridos hijos,
gracias por unirnos en oración y por arrodillarnos. Hijos de mi corazón, es hermoso escuchar vuestras voces, que junto con los ángeles dan gloria a Dios.
Hijos míos, en años recientes habéis sido guiados y llevados de la mano: ahora es el momento de poner en práctica todo lo que habéis aprendido de Mí y de Jesús.
Hijos, gracias por vuestra devoción; movéis mi corazón y el de Mi Hijo. Los tiempos son duros, pero si seguís exactamente lo que os he dicho, seréis salvados; vuestra alma es la cosa más importante para Mí. Abrazad a los unos a otros con amor, y yo estaré allí para bendeciros. Hoy, mi Jesús y Yo estaremos con vosotros hasta el final de la oración.
Ahora os bendigo, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Reflexión sobre el mensaje:
Han pasado diez años desde la primera aparición, desde que Nuestra Señora entró en mi vida y en las vidas de todos aquellos que la acogieron, pero la emoción y alegría que acompañan a este don divino están vivas hoy. Nuestra Señora nos ha llamado con frecuencia “mis hijos”; ella nos ha tomado de la mano, guiado y enseñado, mientras que hoy nos pide caminar por nuestros propios pies — es decir, poner en práctica las enseñanzas recibidas. Recordemos esta gracia recibida por voluntad del Padre Dios; alabemos y demos gracias a Jesús y su dulce Madre, e invoquemos al Espíritu Santo para que nos guíe en nuestro camino por la vida.
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org