Hijos míos, gracias por reunirse en oración y gracias por atender Mi llamado en sus corazones.
Hijos míos, oren fervientemente, la Iglesia sufrirá una herida e intenso dolor, pero con su fe lo superarán, porque Mi Jesús los tomará de la mano y los guiará.
Queridos hijos, Jesús derrotará a Sus enemigos y exaltará a los humildes.
Tu lucha contra tus enemigos debe librarse en silencio y con amor, no con orgullo ni arrogancia.
Nunca tengan miedo si están en la verdadera Fe, porque serán protegidos y amados. Yo, como la Madre de todos ustedes, no los dejaré solos.
Crean en Mis palabras; quiero que se salven, y por eso estoy aquí.
Ahora los bendigo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Reflexión sobre el mensaje:
Este mensaje de Nuestra Señora es un verdadero “Magníficat”, una invitación a cantar al Señor las mismas alabanzas que ella dirigió a su Hijo: “Dispersó a los soberbios de sus pensamientos; derribó de sus tronos a los poderosos y exaltó a los humildes”.
¡Recordemos que Jesús es el Señor: debemos tener fe en Él, incluso en medio de las tormentas! Oración, fe y valentía: estas son las palabras para grabar en nuestra mente y en nuestro corazón, porque Jesús es amor y también quiere que seamos como Él.
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org