Hijitos míos, en este día en que celebran el Sagrado Corazón de mi Divino Hijo, los invito a vivir en Su amor y a buscar en todas las cosas imitar Su bondad.
Asimismo, abran sus corazones a la Luz del Corazón Misericordioso de mi Hijo Jesús, pues solo de esta manera podrán experimentar Su gracia.
Estén unidos a Jesús. Entréguenle sus corazones y Él transformará sus vidas. Él está cerca de ustedes y desea estar dentro de ustedes.
Hagan de sus corazones un pesebre para acoger a su Salvador.
Ustedes están en Su corazón, y Él nunca los abandonará.
Enriquézcanse con los tesoros que Jesús tiene reservados para ustedes hoy.
Reconcíliense con Aquel que es su Bien absoluto y los conoce por su nombre.
Aún les quedan muchos años para caminar sobre la tierra. Busquen la fortaleza en Jesús.
Llegará el día en que Dios transformará este continente africano.
Su “sí” a todo lo que es de Dios traerá la paz a este continente para siempre, y en ese momento, será el tiempo del Triunfo final de mi Inmaculado Corazón.
Alégrense, porque son preciosos ante los ojos de Dios. No retrocedan. Cuando todo parezca perdido, un nuevo amanecer de paz y alegría surgirá para ustedes.
Avancen sin miedo. Este es el mensaje que les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Les agradezco por permitirme reunirlos aquí una vez más. Los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Permanece en la paz del Sagrado Corazón de Mi Hijo, tu Señor Jesucristo.
Tu Amorosa Madre, María, Madre de la Caridad Cristiana