Mis hijos,
gracias por estar unidos en oración, y gracias por atender Mi llamado en sus corazones.
Hija Mía, mira Mi corazón, rodeado de espinas y lanzas que hombres ingratos clavan en él cada día.
El Calvario continúa incluso hoy, y le ruego al Padre por ustedes y pido misericordia y perdón. Les digo a ustedes, pueblo ingrato: con su malicia, continúan ofendiendo a Mi Jesús con blasfemias.
Hijos, ni siquiera Mis lágrimas de sangre han transformado o suavizado sus corazones; en cambio, han buscado lo que dice la ciencia. Han permitido que Mis lágrimas sean objeto de risas y calumnias, endureciendo sus corazones malvados. Sin embargo, algunos de ustedes han sido bendecidos por Mí.
Mis hijos, en estos tiempos soy el Arca de la paz, el amor y la salvación. Pido a quienes verdaderamente lo deseen que entren y vivan en el Reino de Dios.
Ahora los dejo con Mi Bendición Maternal, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Reflexión sobre el mensaje:
En la festividad del Inmaculado Corazón de María, Nuestra Señora nos confía todo Su dolor como Madre de la humanidad.
Se burlaron de Ella cuando, ya en 2016, pidió oraciones por Rusia y cuando nadie creyó jamás que fuera posible un conflicto —que ya ha durado más que la Primera Guerra Mundial—; se burlaron de Ella cuando predijo la multitud de víctimas inocentes de esta guerra (hasta la fecha, se estima que el número de muertos es de decenas de miles); se burlaron de Ella cuando nos pidió que rezáramos por el Medio Oriente mucho antes de que comenzaran las hostilidades; se burlaron de Ella cuando la gente intentó explicar racionalmente Su llanto de sangre, a pesar de las sanaciones y conversiones obradas por la propia Nuestra Señora.
No obstante, Ella sigue pidiendo a todos que acudan a Ella, el Arca de la Salvación, para que podamos ser salvados del diluvio de nuestros pecados, blasfemias, ingratitud y calumnias.
Fuente: ➥ LaReginaDelRosario.org